Existen tres términos botánicos que pueden usarse indistintamente, sin embargo, por lo general, se les denomina sencillamente cactus. Se trata de las crasas, suculentas y los cactus propiamente dichos. 

Lo cierto es que en la botánica no se establece una diferencia muy acentuada entre las crasas y los cactus, plantas que corresponden a la misma familia de las suculentas; excepto que por el sitio donde se han desarrollado y las condiciones climáticas, se han experimentado cambios en las especies; lo que constituye una reacción normal de acoplarse al medio, uno de ellos es la manera de guardar el agua. 

Características de estas similares especies

Son plantas maravillosas, las cuales tienen como principal novedad que almacenan agua en hojas, tallos o raíces; lo que las hace invulnerable a largas etapas de sequía o escaso riego, y por ende son de sencillo cuidado.

Últimamente se han convertido en tendencia para decorados por lo que se encuentran en casas, jardines y en lugares de trabajo con su extensa diversidad de formas. En numerosas especies se encuentran hermosas floraciones que aportan colorido que contrasta con su verdor propio.

Su fácil cultivo y mantenimiento está haciendo que muchas personas las adquieran, además de que no requieren mucho espacio, de acuerdo a la especie, y el hecho de que soportan bien mantenerse en exteriores como en interiores. 

Las tres especies: crasas, cactus y suculentas tramitan perfectamente sus recursos de agua, preservándolas en distintos lugares. Una característica que les confiere la posibilidad de que, aunque requieren del riego como toda planta, sepan distribuir sus recursos.

Por ejemplo, los cactus, que proceden de lugares desérticos y con poca lluvia, han convertido, en el transcurso de los siglos, las hojas en espinas como una forma de contribuir con la planta para que disponga de sus propios almacenamientos de agua, los cuales guarda en el tronco. 

Es sorprendente que las espinas no solamente resguardan del sol, sino que también contribuyen a no deshidratarse por la fotosíntesis, y contener las diminutas gotas de agua del rocío matinal. 

La consecuencia de esa transformación es la considerable suma de 15 géneros diferentes de cactus provistos de 73 especies. Una diversidad determinada por el sitio donde se hallan y que constituye extenso espectro en colores, aspecto y floración.

Las crasas usan sus hojas como depósito de agua

Por su parte, en las crasas se evidencia mejor dónde almacena su agua: tan sólo con palpar sus hojas y oprimirlas se evidencia dónde están sus reservas. 

Como toda planta suculenta, almacena agua, pero en contraste con los cactus, para esto usan las hojas, las cuales son carnosas y con cierta dilatación, de acuerdo al riego al que se sometan. Ejemplo de esto son las crasas aloevera o la sanseviera. Constituyen dos especies emblemáticas de de reserva de agua y de esas hojas tan particulares de la especie suculentas.

Las especies de Suculentas, incluyendo cactus y crasas, son adecuadas para sembrarlas en jardín de reducido uso de agua o en zonas rocosas que se desee ornamentar con naturaleza. 

El gran beneficio de los cactus y las crasas es que disponen de una raíz escasa, lo que les facilita adaptarse a cualquier hábitat, inclusive crecer sobre roca o piedra. Las crasas por ejemplo se pueden multiplicar por esquejes, principalmente en primavera. Vale la pena destacar que a pesar de que los cactus y las crasas florecen, su floración es breve.

Adicionalmente, se puede decir que la amplia gama de especies dentro del género de las Suculentas posibilita crear arreglos llamativos, donde se combinan colores y volúmenes.

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