Se trata de un árbol diseminado por los países del mediterráneo donde se tiene como una figura simbólica. Para diseñar este bonsái es factible utilizar las variedades destinadas al cultivo, no obstante, es frecuente el uso de acebuches (Olea europea silvestrys) que pueden desplegar hojas pequeñas.

También otras cualidades que se buscan para diversos propósitos como la existencia de jin, shari, y cortezas abotonadas que expresan edad avanzada y subsistencia en situaciones hostiles. Son plantas de enraizado sencillo y fuerte; estas características la hacen idónea para el uso en Bonsái.

El árbol de olivo es de hoja perenne, presenta un desarrollo tardío pero permanente. Como sabemos, sus frutos son las aceitunas, de donde se extrae el afamado aceite de oliva.


El árbol del olivo, un modelo para bonsái

Es una de las pocas plantas que se pueden modelar en la mayor parte de estilos de bonsái, incluso los de madera muerta. Puede apreciarse ciertos olivos de más de mil años, como Lo Parot; en la provincia de Horta de Sant Joan, España.

Típicamente, el olivo ha sido considerado símbolo de la paz; además, en una época fue el signo de la victoria y la castidad. Coronas de olivo lucían los recién casados, así como los difuntos en la antigua Roma. Era el distintivo de los guerreros victoriosos y el galardón de los vencedores en los Juegos Olímpicos.


El cuidado del Bonsái de olivo

Ubicación: La mejor situación que puede tener esta planta es al aire libre y bañada de sol, lo que contribuye a disminuir las dimensiones de las hojas. Por la estación de invierno se les debe proteger del frío intenso, principalmente de las heladas. Por esa época pueden mantenerse a temperaturas de 5 a 7ºC.

Riego: Es de regadío normal con un consumo reducido de agua. El riego a fondo es de suma importancia, pero igualmente lo es permitir que se seque levemente el sustrato, entre riego y riego. El drenaje debe ser adecuado para impedir el anegado de las raíces, las cuales se pueden podrir.

Abonado: Debe ser un fertilizado de grandes proporciones, usando un abono normal. Se debe aplicar mensualmente, iniciando en la primavera y extendiéndose a mitad del otoño; o sea, entre los meses de abril a octubre.

Poda: Esta planta reacciona a las podas enérgicas desarrollando brotes muy vigorosos. Se aconseja aplicarla al finalizar el invierno. Para la formación y el tallado de ramas se unen el uso del alambre en las ramas jóvenes con los métodos de pinzado; permitir su crecimiento y después seccionar de 2 a 3 pares de hojas; y, en ejemplares de mayor fortaleza, el defoliado completo.

Alambrado: Se puede aplicar a lo largo del año, en cualquier época, si bien cabe recordar que su corteza es muy delicada y puede ser preciso, en ocasiones, arropar con fibra las ramas para impedir huellas profundas. A lo largo de la primavera y el otoño supervisaremos probables marcas generadas por el alambre; y en caso de hallarlas se retirará y se volverá a alambrar.

Trasplante: Lo primero que se debe tener presente es que el olivo es una planta de crecimiento lento y, por ende, también sus raíces. Debe aplicarse cada tres o cuatro años durante la primavera, preferiblemente antes que las yemas empiecen a abultarse. Se debe usar una mezcla de suelo con buen drenaje. Si la selección del sustrato y el fertilizante son los convenientes, el árbol no precisará de ser trasplantado sino después de 3 a 5 años. 

Propagación: Se realiza principalmente mediante esquejes, pero también a través de semillas. Se pueden enraizar inclusive troncos gruesos y ramas.

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